Desde tiempo inmemorial se han empleado multitud de remedios para deshacerse de las verrugas, como por ejemplo frotar sobre ellas una vaina verde de judía, mojarlas con la saliva de la mañana en ayunas, la baba de caracol o atando pelos en la propia verruga.
También tenemos capillas a lo largo de toda Galicia con Santos milagreros, allí las personas que tienen las verrugas realizan unos rituales específicos y se les van en el acto.
También se recurría a la casa de un vecino que tuviera dos salidas, el sujeto que tenía las verrugas llevaba en la mano un puñado de sal que arrojaba a la lumbre (fuego) recitando las siguientes palabras.
“ Verrugas traigo, verrugas teño, aquí as deixo, e voume correndo”
“ Verrugas traigo, verrugas tengo, aquí las dejo y me voy corriendo”
Inmediatamente salía por la otra puerta y quedaba curado.