La SANTA COMPAÑA, también conocida como huéspeda o estadea. Se cree que es una procesión o desfile de ánimas, condenadas a hacerlo por deudas no satisfechas por sus parientes, y que comienzan su peregrinaje a partir de las doce de la noche.
Unas veces se ven como blancas figuras y pálidos rostros envueltos en una densa niebla, otras veces se siente olor a cera, ya que se las ha visto con velas, también se ha podido oír el sonido de una campanita o de las cadenas que arrastran, así como sus quejidos lastimosos. Se cree que pueden convertirse en piedras para que los animales y las personas tropiecen con ellas. Suelen vagar por los bosques.
Al frente se sitúa una persona que lleva una cruz o un caldero con agua bendita. Esta persona morirá días después si antes no traspasa su cruz a algún desafortunado testigo que se cruzara con la Santa Compaña, quedando éste como el nuevo «cabecilla» de la procesión de la huéspeda.
En caso de cruzarte con ella, deberás realizar alguna de estas soluciones: realizar un círculo a tu alrededor a ser posible con una vara de avellano, tumbarte boca abajo y rezar, abrir los brazos en cruz y decir cuando el vivo que encabeza la procesión intente dártela «ya tengo cruz» «cruz xa teño«, llevar las dos manos ocupadas con un palo, una piedra, etc., llevar los brazos cruzados, si tienes la suerte de encontrarte cerca de un cruceiro, subirte a sus peldaños, te servirá como protector ante la visión de las ánimas. Y, por último, y más importante, corre, corre y sigue corriendo.
Como en toda tradición oral, se han ido formando diferentes versiones que convierten algunos puntos de la historia en verdaderas incógnitas. Hay quien dice que sale todos los días de la semana, otros que salen viernes y sábados o en algunos meses del año, pero todos coinciden en dos fechas señaladas: noches de Samhain y San Juan.
También coinciden en que es uno de los más temidos fenómenos de nuestra tradición oral y que, si visitas Galicia, debes evitar caminar pasadas las doce de la noche por el bosque y, sobre todo, evitar los cruces de caminos para no encontrarte con la Santa Compaña o, que la Santa Compaña no te encuentre…