UNA HISTORIA DE MEIGAS. En el año 1617 piratas Turcos intentaron desembarcar en Vigo y, al no conseguirlo, se dirigieron a Domaio expoliando y quemando todo a su paso, dejando unos cuantos muertos en la playa, entre ellos a Antonio Soliño y Pedro Barba, hermano y marido, respectivamente, de María Soliño.
Seguidamente, se dirigieron hacia Cangas, dejando el pueblo sin casas ni utensilios para poder salir a pescar. Los habitantes de la zona quedaron en la más absoluta pobreza. Los nobles, sin embargo, les exigían, sin compasión alguna, el pago por el uso de sus tierras y no estaban dispuestos a perder poder económico.
Inician junto con la Santa Inquisición una campaña de acusaciones de brujería a mujeres por ejercer la hechicería y, entre ellas, acusaron a María Soliño. Por aquel entonces debía de contar con setenta años, y tras quedar viuda pasó a ser un mujer de importante fortuna, dueña de muchas propiedades, entre ellas los muy deseados derechos de presentación en la Colegiata de Cangas y la Iglesia de San Cibrán de Aldán .
Inmersa en una profunda depresión, María Soliño solía ir a la playa, donde había perdido a sus seres amados, para pedir que el mar le devolviera sus cuerpos y poder darles sepultura. Esto fue causa suficiente para que el Santo Oficio la acusara de brujería, alegando que por las noches iba a la playa a encontrarse con el demonio.
Debido a estas acusaciones la encarcelaron y sometieron a tortura física y psicológica, hasta que confesó. La despojaron de todas sus propiedades, derechos de presentación incluidos, y la condenaron a llevar un hábito de penitente durante seis meses. No hay más constancia de María Soliño, nadie sabe la fecha de su fallecimiento. Alguna leyenda sostiene que todavía sigue viva y puede aparecerse en el Morrazo…
Al igual que a ella, acusaron a otras mujeres en Cangas y así fue como nació la leyenda Las brujas de San Salvador de Coiro, que cuenta como las brujas se concentraban en las playas del lugar para organizar sus reuniones y aquelarres, una vez que eran llamadas por el sonido de la campana de la Iglesia de Coiro. Dicen que se las veía volar en escoba, cosa que lograban untando un ungüento mágico en los dedos de las manos y de los pies y diciendo unas palabras mágicas. Los lugareños afirmaban que la campana sonaba sin que nadie la tocara.
María Soliño, también conocida como María Soliña da su nombre a un instituto de Educación Secundaria. Celso Emilio Ferreiro le dedicó un poema y también inspiró la música de Luar na Lubre, Amancio Prada, Carlos Núñez y Teresa Salgueiro, entre otros.